Aprendizaje Colaborativo: introducción a los escenarios colaborativos


Actualmente, con el apoyo de la tecnología, se pueden desarrollar herramientas colaborativas virtuales que facilitan la interacción entre alumnos distantes en tiempo y lugar. Estas herramienta permiten ofrecer espacios virtuales donde aprender a través de dinámicas sociales una forma que antes era impensable. 

El aprendizaje social, se sustenta en teorías del aprendizaje social. Esta teorías nos dan la posibilidad de manejar un sistema tan complejo como el del aprendizaje social, pero debemos de absolutizarlas. De hecho  lo que proponen es una modelización de los comportamientos, actitudes y reacciones emocionales, dentro de la interacción social, en términos de interacción recíproca continua entre influencias cognitivas, conductuales y ambientales. Los modelos de aprendizaje social son esenciales, pero hay más factores a considerar, como los diferentes perfiles de aprendizaje que pueden darse dentro de los grupos de aprendizaje colaborativo. 

A través de herramientas tecnológicas se proporcionan a los estudiantes una amplia gama de experiencias sociales e interactivas. Experiencias que necesitan de un enfoque holístico que integre la red social que creamos para aprender. Para que el aprendizaje social se pueda realizar de forma virtual es necesario que el escenario diseñado sea adecuado a las actividades que se van a desarrollar dentro de él. La creación de un escenario debe reflejar los requisitos de aprendizaje y también mostrar sus limitaciones inherentes. El proceso de aprendizaje colaborativo se organiza en escenarios que recogen, de forma evidente y global, todos los condicionantes que se deseen incluir en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje.


Existen requisitos para construir un escenario de aprendizaje social usando un modelo CSCL (Computer Supported Collaborative Learning). Citamos algunos:

  1. El comportamiento modelado debe ser observable. 
  2. Los participantes deben ser capaz de reconocerse estáticamente a sí mismos y a los demás participantes. 
  3. Los participantes deben disponer de herramientas para desarrollar los roles y que sus acciones sean reconocidas y diferenciadas por los demás participantes.
Uno de los problemas del diseño de estos escenarios es que deben integrar, de forma trasparente, la evaluación personal, grupal y social de las dinámicas puestas en marcha. La construcción de un marco de evaluación consistente implica saber cómo se pueden extraer conocimientos de las actividades de aprendizaje colaborativo y social. Este conocimiento se puede utilizar para evaluar y también para vigilar y gestionar el proceso de aprendizaje colaborativo. Impulsado por la interacción de los usuarios, una gran cantidad de información cuantitativa y cualitativa puede ser manejada a partir de la colaboración en línea. Por ejemplo, los posts de los estudiantes en los foros en línea deberían estar etiquetados con ciertos indicadores que proporcionen información cualitativa sobre el desempeño y los aspectos conductuales de la colaboración. Las técnicas de visualización de esta información también tienen un gran impacto en las herramientas sociales en línea.


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